Ya tienes la libertad que tanto reclamabas. ¿Y sabes?, sigo creyendo que no era necesario hacerme tanto daño para conseguirla.
Eso hace que el daño haya sido más gratuíto aún y por tanto, más injusto y más triste.
Y acaso, ¿no serás de nuevo preso de tu propio destino?
No hay comentarios:
Publicar un comentario